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Desinfección y sanitización para empresas ante el COVID-19

El concepto de sanitización se ha vuelto tendencia debido a la emergencia sanitaria generada por el COVID-19, un nuevo tipo de virus que no había sido contraído por humanos y está enfermando a la mayoría de la población. Este virus causa una mezcla de síntomas de gripa, tos seca, fiebre o, en casos extremos, neumonías y dificultad para respirar.

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud se han enfocado en 5 puntos clave: lavado de manos constante, medidas de higiene respiratoria, distanciamiento social, evitar tocar los ojos, nariz o boca, buscar atención médica en caso de tener síntomas y aislarse en ese momento. Asimismo, se pide mantener medidas estrictas de higienización, desinfección y sanitización especializada en centros de trabajo, comercios y lugares de afluencia pública. Por consiguiente, es necesario llevar a cabo los procesos de higiene para garantizar la salud en esos espacios.

¿Cómo desinfectar y sanitizar un lugar para evitar que sea infectado por COVID-19?

Antes de comenzar con la explicación, debemos reconocer la diferencia entre sanitización y desinfección. La desinfección es un proceso que deja inactivos a los agentes contaminantes como bacterias, virus y protozoos, esto impide su desarrollo y crecimiento en las superficies. La sanitización ayuda a reducir el número de microorganismos con líquidos de propiedades antimicrobianas, como la solución fogging en frío, un tratamiento con un nivel de presión alto para expulsar el líquido nebulizado y eliminar las partículas o microorganismos.

Este último punto es esencial, pues tener la claridad del cómo se lleva a cabo la sanitización es clave para entender por qué un especialista debe hacer tal procedimiento y comprender que una fumigación no es lo mismo que el fogging, ya que con el primer proceso no se utilizan nebulizadores de fracción micrométrica.

Adicionalmente, conocer la diferencia entre sanitización y desinfección también nos servirá para llevar a cabo los tratamientos necesarios en la compañía o centro de trabajo. No olvidemos que con la desinfección podremos evitar la generación de los microorganismos y la sanitización los elimina con el fin de conservar la higiene en la zona.

Siguiendo con el tema inicial sobre cómo desinfectar y sanitizar un espacio para evitar el contagio por COVID-19, necesitamos precisar que el protocolo se divide en 3 partes: antes, durante y después del tratamiento. Antes de iniciar el procedimiento, se deben proteger con plásticos o quitar el equipo que pueda dañarse por humedad, así como comida, recipientes, utensilios y comunicar que se va a realizar el proceso.

Durante la nebulización, es necesario que solo el personal experto se encuentre en el área, por lo cual ninguna otra persona debe estar en la zona. Después, será indispensable ventilar el espacio, limpiar con agua las superficies de mayor contacto e instalar higienizadores de manos para evitar la propagación del virus.

Si bien, el concepto de sanitización nos ayuda a mantener claridad sobre cómo actuar antes de tener un brote de contagios dentro de un espacio, es vital reforzar la idea en los sitios con más afluencia como escuelas, empresas y negocios. Inclusive, más allá de la contingencia sanitaria que se está viviendo por el COVID-19, mantener una calendarización para realizar estos tratamientos es una forma de asegurar la salud de las personas que convivan en ese espacio.

Para ello, existe Rentokil, una empresa especializada en control de plagas, desinfección y sanitización , la cual nos permite evitar los contagios antes de que las bacterias y virus como el COVID-19 lleguen a infectar el lugar donde laboremos y, como plus, nos ahorramos gastos en el doctor, compra de medicamentos o el ausentismo en el trabajo por estar enfermos.

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