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Una trampa de grasa es una caja de acero inoxidable de alta durabilidad, conectada al desagüe e instalada lo más cerca de la fuente que generar desechos grasos, aceites, jabones, espumas y otros residuos con el fin de interceptarlos antes de llegar a la alcantarilla.
Son imprescindibles en hoteles, restaurantes, casinos y demás recintos donde se generan este tipo de residuos.
En primer lugar, debemos tener presente las obligaciones derivadas de la ley. La norma para trampa de grasas corresponde a lo solicitado en el Decreto Supremo 609 que establece unos límites máximos de residuos suspendidos, grasa, aceites y DBO5s o fangos activos que las empresas del sector HORECA pueden verter en las redes de alcantarillado.
Respetar la normativa permite evitar importantes consecuencias como:
Los aceites y grasas que se vierten por los desagües se conforman de ácidos grasos insolubles en el agua y difíciles de degradar. Con el tiempo se acumulan y solidifican en las tuberías, generando problemas mayores como obstrucciones, inundaciones, formación de espumas y malos olores.
La obstrucción, además de los problemas de desagüe y contaminación de alcantarillas, puede desencadenar la proliferación de plagas como roedores y cucarachas, porque las acumulaciones de grasas y aceites se convierten en lugares favorables para su alimentación.
La obstrucción de ductos y contaminación de alcantarillas termina obligándonos a realizar tareas adicionales de mantenimiento en las tuberías de desagüe, pues no podemos operar un restaurante u hotel cuando no contamos con la infraestructura adecuada para la evacuación de residuos líquidos.
Dependiendo de la magnitud del daño o taponamiento, la obra de plomería para repararlo puede representar un costo significativo.
Las obstrucciones en las redes de alcantarillado pueden causar el desbordamiento de aguas residuales y la posterior inundación, exponiendo a las personas a malos olores y a un sin número de contaminantes y microorganismos que causan diferentes enfermedades.
Adicionalmente, estos taponamientos generan gases tóxicos y explosivos. Consideremos que los aceites y grasas en descomposición producen metano, un gas que en espacios cerrados puede causar explosiones. Su presencia podría ser fatal ante un siniestro como un incendio en un restaurante.
Un solo litro de aceite usado tiene el potencial de contaminar 40.000 litros de agua potable. Ahora imaginemos el daño que pueden causar las grasas y aceites que desecha un restaurante sin pasarlas por una trampa de grasa.
Las grasas y aceites son difíciles de depurar y, al ingresar a los cuerpos de agua, pueden formar una película superficial que afecta la oxigenación y perjudica el medioambiente. Además, pueden adherirse a los peces y matarlos por asfixia.
Como Rentokil Initial no solo implementamos tecnología en el servicio, sino la asesoría al cliente para cumplir la normativa lo que incluye: capacitaciones, auditorias, trabajar con buenas prácticas y soporte frente a las identidades fiscalizadoras, por ejemplo con cartas de descargo.
Contáctate hoy con nosotros , somos expertos en plagas y desinfección de ambientes.