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Las palomas son, sin duda, una de las plagas urbanas más omnipresentes y problemáticas en entornos urbanos y periurbanos. Su elevada tasa de reproducción, adaptabilidad y comportamiento gregario las convierten en un vector significativo de riesgos para la salud pública y la integridad de las infraestructuras en la calle y edificios.
La proliferación de grandes poblaciones de palomas no es meramente una molestia; representa un serio problema de salud pública debido a su papel como reservorio y diseminador de diversos agentes patógenos. Sus heces, plumas y nidos contienen una amalgama de bacterias, hongos, virus y ectoparásitos. Entre las enfermedades zoonóticas más relevantes asociadas a estas aves se incluyen:
Histoplasmosis: causada por el hongo Histoplasma capsulatum, presente en las heces secas. La inhalación de esporas puede provocar una infección pulmonar que, en casos severos, afecta a otros órganos.
Criptococosis: originada por el hongo Cryptococcus neoformans, también encontrado en las deyecciones. Aunque comúnmente asintomática, puede derivar en infecciones pulmonares o meningoencefalitis, especialmente en individuos inmunodeprimidos.
Ornitosis: una enfermedad bacteriana causada por Chlamydophila psittaci. Se transmite por la inhalación de partículas fecales o secreciones respiratorias. Los síntomas varían desde leves (fiebre, tos) hasta neumonía grave.
Salmonelosis: varias especies de Salmonella pueden ser transmitidas a través del contacto con heces contaminadas, provocando gastroenteritis en humanos.
Parásitos externos: las palomas son huéspedes de ácaros como Dermanyssus gallinae (ácaro rojo de las aves) y garrapatas como Argas reflexus, que pueden picar a los humanos, causando irritaciones cutáneas y, en algunos casos, transmitiendo patógenos.
Más allá de los riesgos para la salud, la acumulación de excrementos de palomas provoca un deterioro significativo en edificios, monumentos, vehículos y mobiliario urbano en la calle. La composición ácida de las heces corroe materiales como la piedra, el metal y el hormigón, acelerando su degradación. Esto se traduce en:
Deterioro de fachadas y tejados: manchas permanentes, erosión de mortero y obstrucción de canalones.
Corrosión de estructuras metálicas: puentes, barandillas y elementos decorativos son particularmente vulnerables.
Problemas en sistemas de climatización: los nidos y excrementos pueden obstruir conductos y unidades de aire acondicionado.
Riesgos de seguridad: superficies resbaladizas debido a la acumulación de excrementos en aceras y zonas peatonales, aumentando el riesgo de caídas.
El control efectivo de las palomas requiere un enfoque multifacético y ético, alejado de soluciones sencillas que no abordan la raíz del problema. Las estrategias de manejo integrado de plagas se centran en la disuasión, exclusión y, en casos específicos, el control poblacional.
Redes antipájaros: barreras físicas que impiden el acceso de aves a áreas específicas (patios interiores, balcones, etc.).
Pinchos anti-posado: dispositivos instalados en salientes, cornisas y repisas para evitar que las palomas se posen.
El sistema electrostático: el sistema funciona de tal manera que, cuando las palomas tocan el sistema, reciben una descarga eléctrica inofensiva que las disuade de posarse. El sistema usa varillas paralelas de acero inoxidable conectadas a un generador de impulsos.
Sistemas sónicos y ultrasónicos: emisión de sonidos específicos que perturban a las palomas, aunque su eficacia a largo plazo es limitada.
Sistemas visuales: dispositivos reflectantes o figuras de depredadores, que pueden tener un efecto disuasorio inicial.
Cetrería: el método más "natural" para mantener alejadas a las aves de una zona determinada. Las aves de presa comúnmente usadas en cetrería son enemigos naturales de las especies invasoras como halcones, cernícalos, harriers o águilas.
Es crucial que cualquier estrategia de control de plagas de palomas sea implementada por profesionales con experiencia. Un diagnóstico adecuado y la aplicación de técnicas adaptadas a la situación específica garantizan la efectividad y el cumplimiento de la normativa vigente.
Aunque las aves no parezcan plaga, algunas especies sí lo son. Confía en profesionales para solucionar el problema