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Lo que empezó como una parada temporal en rutas migratorias se ha convertido en una presencia sedentaria debido al cambio climático. Las consecuencias de la presencia de plagas de aves en naves industriales son graves: acumulación de excrementos corrosivos, atascos en bajantes y riesgos para la salud pública.
Además de los problemas que causan en vertederos y plantas de residuos, estas aves pasan gran parte del día en tejados cercanos. Se concentran sobre todo en cubiertas planas de polígonos industriales, atraídas por la amplitud del espacio, la presencia de placas solares y la seguridad que estos lugares les ofrecen
En ellos provocan suciedad, depositan excrementos y restos biológicos, deterioran maquinaria e infraestructuras, e incluso pueden llegar a ser foco de transmisión de enfermedades para trabajadores y usuarios.
En entornos industriales complejos, los métodos tradicionales de disuasión suelen fallar. Las aves terminan habituándose a los sonidos estáticos o encuentran huecos en las barreras físicas. Además, el acceso a puntos de electricidad en grandes cubiertas metálicas suele ser un obstáculo logístico.
El control de gaviotas en España se rige por la Ley de Bienestar Animal, que exige un trato respetuoso y prohíbe el maltrato animal, reflejando una mayor sensibilidad social hacia las aves.
Por ello, es imperativo implementar métodos de control que sean no solo efectivos, sino también éticos y humanitarios, priorizando siempre aquellos que eviten causar sufrimiento o daño físico a los animales.
Aprovechando nuestra presencia en Expocida, desde el Centro de Excelencia de Aves de Rentokil queremos presentar un caso de éxito de una solución de disuasión de gaviotas en un polígono industrial entre las localidades de Parla y Pinto. Se trataba de 3 naves de reciente construcción y gran tamaño (entre 15000-20000 m²) de superficie de cubierta cada una de ellas).
Presentaba una altísima incidencia de gaviotas en las cubiertas de dichas naves, con toda seguridad consecuencia de la cercanía del vertedero urbano, planta de clasificación, biometanización y compostaje de Pinto, e incluso de la planta de clasificación de Fuenlabrada.
Estos centros, que pertenecen a la Comunidad Autónoma de Madrid, registran unos niveles de presencia de gaviotas y aves migratorias muy altos desde hace varios años, sobre todo los ubicados en la zona sur de Madrid.
En Rentokil contamos con el sistema BirdAlert™, una herramienta de control acústico inteligente que marca la diferencia frente a cualquier ahuyentador convencional.
Hay tres aspectos diferenciadores que destacan a BirdAlert respecto a otros ahuyentadores:
Pero además, en el diseño de BirdAlert también se ha pensado en su impacto medioambiental:
Autonomía energética: el sistema funciona de forma autónoma mediante paneles solares, ideal para cubiertas industriales sin red eléctrica.
Sostenibilidad: la versión 2.0 del dispositivo reduce el consumo de energía en un 60% y está fabricada con plásticos reciclados, alineándose con estándares de sostenibilidad ambiental y reducción de huella de CO₂.
Metodología incruenta y no tóxica: es una solución ética, libre de químicos y que no causa daño físico a la fauna.
El sistema se calibra para actuar solo cuando detecta la presencia de aves y se puede programar en horarios específicos para no interferir con la actividad laboral de la nave.
La eficacia biológica es inmediata. El desplazamiento de las aves se observa desde los primeros días de activación del sistema.
Gracias a su monitorización y su alimentación solar, el mantenimiento que necesita es mínimo, aunque se recomienda una revisión técnica periódica para optimizar la biblioteca de sonidos.
>>> Para más información, visita la página de BirdAlert
El proyecto se inició con una evaluación inicial exhaustiva, que incluyó una visita de inspección a las naves, el polígono industrial y el vertedero de Pinto para analizar la situación. Esta fase culminó con la elaboración de un informe de diagnóstico detallado, que recogió las conclusiones del análisis y propuso diversas medidas correctivas.
Respecto a la selección de la solución, y tras presentar las alternativas al cliente, se optó por la vía menos invasiva: la instalación de ahuyentadores sónicos diseñados específicamente para el control de gaviotas.
El dimensionamiento e instalación se determinó en base a la extensa superficie de las cubiertas de las tres naves. Considerando el radio de acción, las especificaciones técnicas y la experiencia previa con estos dispositivos, se estableció la necesidad de instalar 7 unidades. Posteriormente, se definió un plan de distribución para su colocación estratégica:
El período de estudio y programación se fijó por un año completo, abarcando de agosto de 2025 a julio de 2026, con el fin de evaluar la efectividad a largo plazo.
Finalmente, el plan incluye un riguroso sistema de monitorización y mantenimiento. Un técnico de Rentokil realizará la monitorización remota tres veces por semana a través de la plataforma web, verificando el funcionamiento y el número de activaciones por unidad.
Adicionalmente, se programó un mantenimiento presencial con una visita in situ cada cuatro meses para realizar la limpieza y el testeo integral de los equipos.
A febrero de 2026, podemos afirmar que hemos conseguido el desplazamiento efectivo de las bandadas y un 100% de éxito en la prevención del anidamiento en cubiertas industriales.
Las claves han sido la monitorización remota y la alternancia inteligente de una amplia biblioteca de estímulos acústicos para evitar que las aves se acostumbren, garantizando la protección a largo plazo frente a sistemas
estáticos.
En Rentokil ofrecemos soluciones diversas para el control de aves que evitan su asentamiento. Contamos con un centro de excelencia de aves propio que desarrolla soluciones innovadoras y sostenibles conformes a la Ley de Bienestar Animal.