© 2026 Rentokil Initial plc está sujeto a las condiciones legales establecidas Declaración Legal.
Mucha gente se sorprende cuando les decimos que las aves se consideran plagas. No todas las aves, por supuesto, pero la realidad es que hay especies de aves, como las palomas o las gaviotas, que debemos elevar a categoría de plagas debido a los problemas que causan.
Para las empresas, exponer tanto al personal como a los clientes al contacto con aves puede suponer un problema, el riesgo potencial de contagio de enfermedades. Este problema se agrava en empresas de la industria alimentaria, ya que una infestación de aves (y las enfermedades que trasmiten), entra en conflicto directo con las normas y regulaciones de seguridad alimentaria, lo que suponen un fracaso de la auditoría debido a la contaminación de los productos alimentarios y el envasado.
En este post investigaremos los 5 problemas más comunes causados por las aves de plagas. Aunque algunos de ellos son evidentes, otros pueden sorprenderte.
Si alguna vez has querido organizar un picnic o almuerzo al aire libre, estamos seguros de que te habrás encontrado excrementos de aves en mesas y sillas. Además de ser desagradables a la vista, los excrementos de aves también son muy poco higiénicos y un vector primario para la transmisión de enfermedades. Puedes leer más sobre eso en nuestro post: ¿realmente las aves propagan enfermedades?.
Los excrementos de aves también suponen un riesgo de resbalones y caídas en zonas pavimentadas, especialmente si hay humedad, y en fábricas, donde son un riesgo de contaminación considerable, tanto para materias primas como para los productos almacenados o envasados, debido a la contaminación que generan.
Los efectos corrosivos de los excrementos de aves pueden causar daños irreversibles: deformaciones de techos, pasillos, paredes, vehículos o equipos. Los excrementos de aves se convierten rápidamente en sal y amoniaco; después de la lluvia, las reacciones electroquímicas aceleran el proceso de oxidación. Estas gotas ácidas eliminan la pintura, el hormigón y el metal y, en última instancia, pueden causar fallos estructurales.
Los picotazos de las aves no sólo dañan, sino que también contaminan los productos almacenados, como por ejemplo el grano. Esta contaminación puede derivar en enfermedades, y también es necesario deshacerse de las existencias dañadas, lo que incurre en pérdidas financieras.
Los nidos y los materiales que lo constituyen bloquean los canalones y drenajes, lo que puede provocar inundaciones en el techo, fugas, maderas podridas o la corrosión de metales.
El agua estancada de los canalones puede convertirse en el caldo de cultivo perfecto para la reproducción de otras plagas problemáticas, especialmente moscas y mosquitos.
El mayor problema que causan una plaga de aves es la transmisión de enfermedades a través de sus excrementos, plumas y nidos. Para los fabricantes de alimentos, el riesgo de contaminación y la propagación de enfermedades es el motivo por el que el control de aves tiene su propio apartado completo en los requisitos de auditoría de la AIB.
Uno de los requisitos críticos para aprobar una auditoría de AIB es se deben gestionar las poblaciones de aves mediante métodos de exclusión, es decir, redes, trampas, elementos disuasorios ópticos, láseres, etc.
Cualquier actividad de aves en las zonas de procesado, cualquier excremento en zonas de productos acabados o materias primas, o cualquier ave residente en el almacén se traduce automáticamente en una auditoría suspensiva.
Un ave puede transportar perfectamente garrapatas, pulgas, ácaros, piojos e incluso las chinches, y sus nidos son un hogar cómodo para estos parásitos. Estos también son responsables de la propagación de enfermedades. En algunos casos, estos insectos y parásitos actúan como vectores de enfermedades específicas que pueden ser transmitidas a los humanos. Los ácaros del pollo (Dermanyssus gallinae), por ejemplo, son conocidos portadores de la encefalitis. Aunque se alimentan de la sangre de diversas aves, también pueden atacar a los humanos. Se han encontrado en palomas, estorninos y gorriones.
Las aves pueden ser extremadamente agresivas cuando alguien se acerca a sus nidos, especialmente sien ellos hay crías. Los estorninos, por ejemplo, se vuelven extremadamente violentos con otras aves y, en ocasiones, con los humanos si se acercan demasiado a sus nidos durante la época de cría de los polluelos.
Sin embargo, resulta curioso que los ataques de gaviota suelen estar relacionados más a la presencia de alimentos y no al hecho de proteger a sus crías. Las gaviotas saben que los seres humanos somos una fuente de comida fiable, incluso si eso significa tener que abalanzarse para arrebatársela de la mano.
La gestión eficaz de plagas de aves es crucial para cualquier empresa, no solo por el impacto visual o el daño a la propiedad, sino principalmente por el significativo riesgo que representan para la salud pública y la seguridad alimentaria.
Pero, aunque aves como palomas y gaviotas causan daños materiales y problemas de salud pública, una gestión ética de las plagas es fundamental. En España, además de la mayor sensibilización respecto al trato hacia las especies de aves, el control de las plagas aviares está regulado por la Ley de Bienestar Animal, que prohíbe el maltrato.
Es fundamental aplicar métodos de control de aves eficaces, pero también éticos y no cruentos, priorizando métodos que no causen sufrimiento ni daño físico a los animales.
En Rentokil ofrecemos soluciones diversas para el control de aves (pinchos, redes, disuasorios) que evitan su asentamiento. Como líder mundial en control de plagas, contamos con un centro de excelencia de aves propio que desarrolla soluciones innovadoras y sostenibles, conformes a la normativa.