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Ninguna empresa puede permitirse tener plagas. Cualquier insecto, roedor o bacteria es crucial para que una infestación se extienda por el negocio sin ser consciente, pierda la mercancía o información que alberga o infecte productos alimenticios o personas.
Los daños económicos son considerables y la pérdida de la reputación está asegurada. Por ello, los controles sanitarios y de plagas son fundamentales para asegurar que sus locales o almacenes están libres de toda presencia de plagas.
Pero hay lugares donde la presencia de un solo roedor ya es inasumible. Hablamos de edificios públicos, centros de telecomunicaciones, almacenes de productos de alimentación, hoteles y negocios hosteleros. Es en ellos donde hay que poner especial énfasis en la erradicación ante cualquier signo de presencia que nos dé pistas de la presencia de intruso: papeles o cables roídos, restos de excrementos, pisadas o intenso olor a amoniaco son señales de que un ratón se ha colado en nuestras instalaciones.
Los métodos tradicionales no son del todo efectivos y pueden ser perjudiciales para la salud por una incorrecta aplicación. Habitualmente, los matarratas y venenos que podemos encontrar en cualquier bazar no son capaces de erradicar una plaga a gran escala y, mientras el veneno hace efecto, el ratón en cuestión puede seguir pululando por todos los rincones entre 3 y 5 días más.
En Rentokil tenemos una ley no escrita muy clara: la mejor plaga es la que nunca aparece. Por eso contamos con soluciones basadas nuestra tecnología PestConnect, que permite la monitorización de plagas en instalaciones 24/7.
Si detectan una plaga o se activa una trampa, nuestros técnicos reciben una alerta instantánea, se ponen en contacto contigo de inmediato para una visita, revisan el lugar y te sugieren cómo prevenir futuras infestaciones.
En el caso de ratones, una solución discreta y eficaz es la unidad Radar X, en la que el roedor es capturado y eliminado de forma no cruenta. Su funcionamiento es bastante sencillo: la unidad cuenta con dos entradas por las que el ratón puede entrar y es atrapado al cortar los rayos infrarrojos que cruzan cada entrada. Una vez dentro, el aparato descarga una dosis de dióxido de carbono y una luz exterior indica que el dispositivo ha realizado una captura.
El técnico de Rentokil seguirá online a través de nuestro sistema de monitorización y se encargará de retirar el aparato una vez capturado, asegurando así la erradicación de cualquier presencia de roedores.