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Existen pocas especies de insectos tan peculiares y, a veces, problemáticas como la Necrobia, conocida comúnmente como el escarabajo del jamón. Aunque su nombre puede sugerir una preferencia específica por los productos cárnicos, estos diminutos escarabajos son mucho más versátiles de lo que podríamos imaginar.
La necrobia es un género de escarabajos de la familia Cleridae, conocidos por su capacidad para alimentarse de una amplia variedad de materia orgánica en descomposición. Aunque su nombre popular hace referencia a productos cárnicos, estos insectos se encuentran en una diversidad de hábitats, incluyendo almacenes de alimentos, silos de grano y hasta nidos de aves y madrigueras de roedores.
Uno de los miembros más notorios de este género es Necrobia rufipes, también llamado escarabajo rojo de los jamones. Este insecto es especialmente común en productos cárnicos curados, donde se alimenta de restos de carne seca y grasa.
Los escarabajos de este género suelen medir entre 2 y 7 milímetros de longitud y presentan un cuerpo alargado de colores oscuros, con tonalidades que varían entre el marrón y el negro. Necrobia rufipes, en particular, se distingue por sus patas y antenas de color rojizo, lo que facilita su identificación.
El ciclo de vida de la necrobia consta de cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Las hembras depositan sus huevos en sustratos ricos en materia orgánica, como carne seca, restos de semillas o incluso restos de insectos muertos. Las larvas emergen en pocos días y comienzan a alimentarse activamente, pasando por varias mudas antes de convertirse en pupas. Dependiendo de las condiciones ambientales, el ciclo completo puede durar entre seis y diez semanas.
A pesar de su asociación con productos cárnicos, los escarabajos de la necrobia tienen una dieta sorprendentemente variada. Se alimentan de productos de origen animal y vegetal en descomposición, como pescado seco, queso envejecido, semillas, cereales y nueces almacenadas. También pueden consumir insectos muertos, lo que los convierte en una especie oportunista dentro de su nicho ecológico.
Se encuentran en ambientes cálidos y húmedos, donde las condiciones favorecen su reproducción. En instalaciones de procesamiento de alimentos, pueden convertirse en una plaga si no se implementan medidas adecuadas de higiene y almacenamiento.
A lo largo de la historia, la necrobia ha sido objeto de diversas interpretaciones y mitos. En la antigüedad, su presencia en restos orgánicos en descomposición los asociaba con la muerte y la decadencia. Sin embargo, su existencia es simplemente una manifestación del ciclo natural de descomposición y reciclaje de la materia orgánica.
Curiosamente, algunos estudios sugieren que ciertas especies de escarabajos del género Necrobia podrían tener aplicaciones en la investigación forense, ya que su aparición en cadáveres podría ayudar a estimar el tiempo de descomposición de un cuerpo.
Si bien la necrobia cumple un papel ecológico en la descomposición de materia orgánica, su presencia en entornos humanos puede representar un problema. En la industria alimentaria, estos escarabajos pueden contaminar productos, comprometiendo su calidad y seguridad. Además, pueden actuar como vectores de microorganismos, favoreciendo la proliferación de bacterias y hongos.
Para prevenir infestaciones, es fundamental adoptar medidas de control como:
En casos severos, recomendamos contar con empresas de control de plagas especializadas en estos tratamientos complejos. En Rentokil realizamos una fumigación sobre el producto empleando con un biocida autorizado que penetra dentro del jamón a una profundidad suficiente para erradicar el insecto diana en todas sus fases de ciclo de vida.
Además, para tranquilidad de los responsables de los secaderos, este tratamiento no afecta a la calidad del producto: no genera cambios en sus propiedades organolépticas. Simplemente debe permanecer en cuarentena una semana aproximadamente.
Uno de los mayores desafíos para los secaderos de jamones es la presencia de pequeños insectos como larvas o bichitos que pueden encontrarse en el jamón. Esto suscita preguntas sobre la identidad de estos insectos, si representan algún riesgo para la salud, o cómo controlarlos.
En Rentokil somos expertos en tratamientos frente al Necrobia rufipes que acaban con el insecto en cualquier fase sin dañar el producto.