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Las terrazas se han vuelto un bien inmaterial codiciado desde que los interiores de los locales -los que no tienen buena ventilación- suponen un riesgo de contagio por Covid-19 para los clientes.
Expuestos a más de 30º asfixiantes o bajo la lluvia o el frío invernal, los consumidores se sienten más seguros al aire libre y prefieren sentarse en una terraza a disfrutar de la compañía y el servicio. De hecho, el 80,2% de los consumidores las consideran uno de los puntos clave a la hora de elegir un restaurante, según un informe elaborado por Braintrust para American Express que estudia los hábitos de los consumidores y comercios locales durante 2020 y parte de 2021.
Las reservas de estos espacios se han disparado y el gasto que en ellos se produce supone el 42,5% del total en restauración según el mismo estudio, pero la tranquilidad de los clientes se ve en muchos casos truncada por la presencia de otros comensales que se apuntan a los planes de vermut y a las comidas y cenas de verano en terrazas ahora que el tiempo acompaña: las gaviotas y las palomas.
Estas aves gregarias, habituales en pueblos y ciudades, han sabido adaptarse y, tras unos meses en los que las urbes eran ciudades fantasmas a causa de la cuarentena, reciben con jolgorio la vuelta a las terrazas.
Una de las zonas que se está viendo más afectada por esta problemática es Galicia, donde hosteleros de A Coruña, Vigo o Ferrol, entre otras ciudades, tienen una lucha constante con estas aves. Tanto las palomas como las gaviotas suponen una verdadera molestia para clientes y propietarios, además de un problema de salud pública. Por ese motivo, en Rentokil te explicamos los riesgos que supone la presencia de estas aves y te ofrecemos una serie de consejos prácticos y métodos efectivos para controlar y alejar estas plagas de las terrazas.
Compartir espacio con gaviotas y palomas puede poner en peligro la salud de las personas. Su presencia incontrolada y el ruido que generan son un estorbo para la tranquilidad de los vecinos y la gente que deambula por la vía pública, así como para los clientes que se refrescan en las terrazas y los empleados, quienes pueden sufrir su ataque al sentirse amenazadas -especialmente durante la época de cría-.
Pero, sin duda, lo que más quebraderos de cabeza generan son los excrementos y las plumas. Además de resbalones y caídas peligrosas, y el deterioro de inmuebles, edificios y vehículos, las personas que están en contacto con estas aves pueden infectarse y desarrollar enfermedades como:
- Salmonelosis: enfermedad que afecta al aparato digestivo y se desarrolla por la bacteria de la salmonela, que vive en las zonas con acumulación de excrementos de gaviotas y palomas.
- Ornitosis: también conocida como psitacosis, esta infección puede ser originada por la inhalación de la bacteria procedente de excrementos secos y plumas.
- E.Coli: esta bacteria puede producir enfermedades como gastroenteritis y septicemia.
- Infecciones fúngicas: entre las que se encuentran la Histoplasmosis y Criptococosis, se desarrollan por hongos encontrados en excrementos de gaviotas.
- Ácaros en aves: a menudo se encuentran en los nidos y lugares donde pernoctan y son causantes de múltiples alergias en humanos, sobre todo en niños y ancianos.
Para reproducirse, las aves necesitan suficiente alimento. En zonas rurales, encuentran granos y semillas, pero en zonas urbanas esto no es tan sencillo, por lo que las palomas y las gaviotas han tenido que adaptarse y encontrar todo tipo de alimentos en las calles, incluso rebuscando en las basuras.
Para evitar que estas aves merodeen por las mesas de las terrazas o, incluso, roben la comida de las mesas, los consumidores deben ser cuidadosos y evitar no tirar al suelo -o que se les caigan- restos de los alimentos que estén tomando. Además, recomendamos tapar la comida o aproximarla lo máximo posible, pues al estar cerca de las personas, las gaviotas no se muestran tan atrevidas. Por último, antes de abandonar la terraza, los clientes deben asegurarse de no dejar comida a la vista sobre la mesa, es un señuelo para estas aves y no dudarán en volar hacia ella.
Por parte de los establecimientos, se debe poner especial atención a las basuras y los contenedores, que estén bien cerrados y a resguardo, pues las gaviotas, por ejemplo, rompen con facilidad las bolsas de basura a la intemperie.
El control de estas aves es esencial, no solo para evitar daños en los edificios e inmuebles, sino también para minimizar los riesgos para la salud que plantea la presencia incontrolada de estas aves en entornos urbanos. En Rentokil contamos con una amplia gama de sistemas no cruentos para el control de plagas de aves que pueden poner fin al problema de las terrazas con palomas o gaviotas.