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La capacidad de adaptación de las palomas silvestres (Columba livia) hace que sean comunes tanto en entornos rurales como urbanos. A menudo se reúnen en grandes bandadas y anidan en las cornisas de los edificios, bajo los aleros y en otros espacios protegidos creados por el hombre.
Las palomas asilvestradas son los descendientes de la paloma bravía que habitan en entornos urbanos. Estas aves descienden de antepasados domesticados que se escaparon de palomares u otros lugares de cautividad, adaptándose poco a poco a los entornos urbanos. Se encuentran en ciudades, granjas y zonas costeras; son aves de tamaño mediano, con patas cortas, cabeza redondeada y una coloración variada que suele incluir plumas de color gris azulado con marcas iridiscentes en el cuello.
Las palomas pueden reproducirse todo el año. Sin embargo, crían mucho más durante la primavera y el verano. Suelen poner entre uno y tres huevos en cada puesta. Además, pueden tener varias crías al año.
Los huevos eclosionan a los 18 días y los polluelos dejan el nido en unas cuatro semanas. Este ciclo tan corto hace que pocas palomas se conviertan rápido en una plaga si no se actúa a tiempo.
Las palomas son más activas y crían más en los meses cálidos. En esa época, buscan sitios seguros para anidar con comida cerca. Cuando hace frío, se centran en sobrevivir. Por eso, buscan refugio y alimento constante.
Es común verlas juntas en tejados o zonas de descanso para abrigarse. Los cambios de estación varían sus movimientos. Cambian sus nidos y rutinas con un solo fin: hallar comida de forma más fácil.
Las palomas buscan comida y nidos cerca de la gente. Al igual que otras aves plaga, causan graves daños materiales. También dañan la imagen de casas y comercios. Por este motivo, es clave saber qué cosas las atraen en primer lugar.
En el pasado, las palomas anidaban en acantilados. A día de hoy prefieren zonas planas como cornisas, carteleras y tejados de almacenes. Estos puntos altos son iguales a las rocas que usaban sus antepasados.
Además, los edificios les dan calor y protección. Por eso son sitios ideales para nidos y descanso. Descubre cómo te ayudamos a frenar los problemas de aves en tu negocio o almacén.
Resumiendo: las palomas comen de todo. Su dieta va desde granos y semillas hasta restos de basura humana. Como dependen de nosotros, vigilar su comida es clave para bajar su número.
Alimentarlas, de forma voluntaria o sin querer, hace crecer las bandadas. Esto genera más suciedad y excrementos, lo que trae riesgos para la salud. Por eso, cortar el acceso a su alimento es vital para controlarlas.
Las plagas de palomas crecen muy rápido. Por eso, controlar sus nidos y bandadas puede ser difícil. Sin embargo, existen varios métodos clave que se pueden usar para frenar a estas aves.
Evitar un problema temprano de palomas es más fácil que frenarlo cuando la infestación es grande. Para ello, mantener una buena higiene es clave. Limpia las zonas de fuera, cierra bien la basura y tapa los huecos en tejados y rejillas de ventilación.
También ayuda usar redes, rampas o púas en las cornisas para que no se posen. Los geles repelentes o los objetos brillantes son útiles de forma temporal. Sin embargo, no suelen bastar para solucionar el problema de raíz.
Si necesitas servicios de control de aves, un plan a tu medida es más eficaz que uno genérico. Las opciones incluyen la captura, el uso de barreras físicas y el cambio de su conducta.
En grandes empresas o plagas graves, hace falta combinar varias soluciones. Así se reduce el grupo de palomas y evitamos que lleguen otras nuevas. Nuestros técnicos revisan a fondo cada lugar. Nos centramos en frenar la plaga y bajar los riesgos de salud que causan sus excrementos. Escríbenos hoy y pide tu presupuesto gratis.
El control eficaz de las palomas tiene tres claves:
Las palomas son un riesgo para la salud en zonas públicas y privadas. Esto se debe a que forman grandes bandadas y generan excrementos corrosivos.
También pueden causar graves perjuicios en los edificios debido a la acidez de sus excrementos, que corroen piedra, metal y pintura. Además, suelen obstruir canalones y sistemas de ventilación con sus nidos, provocando humedades y malos olores, además de ser vectores de parásitos y algunas enfermedades.
Sí, la acumulación de excrementos de paloma (guano) puede suponer un riesgo para la salud si no se gestiona correctamente, ya que puede contener hongos y bacterias.
También representan un riesgo de seguridad por resbalones en zonas de tránsito y dañan la estética y estructura de los inmuebles.
Apostando por un control de plagas que respeta a los animales. En Rentokil, tenemos opciones como mallas, púas o geles para evitar que las palomas se posen y hagan nidos, sin causarles daño a ellas ni a otras especies.
Para evitar el posado en superficies estrechas como alféizares o barandillas, lo más eficaz es la instalación de púas antiposamiento o geles repelentes. Estos sistemas rompen la comodidad del área de aterrizaje del ave, obligándola a buscar otro lugar.
Lo mejor que puedes hacer es contactar con una empresa especializada en control de aves para realizar un diagnóstico preciso.
En el caso de Rentokil, te ofrecemos este dignóistico de manera gratuita y consiste en identificar los puntos de anidación y alimentación para aplicar medidas de exclusión profesionales que solucionen el problema de forma permanente y legal.
La retirada de nidos debe hacerse siguiendo la normativa local (depende de la comunidad autónoma) y nacional (Ley 42/2007). Generalmente recomendamos actuar de forma preventiva antes de la época de cría o una vez que esta ha finalizado. Confía en los expertos, nosotros siempre usamos equipos de protección adecuados para manipular los residuos.
Aunque no está clasificada oficialmente como especie invasora, la Columba livia suele competir con las aves autóctonas consideradas plagas por el alimento y el refugio, sobre todo en las zonas urbanas.
La durabilidad depende del material, pero sistemas profesionales como las redes de polietileno de alta densidad o las púas de acero inoxidable están diseñados para resistir la intemperie durante muchos años (generalmente más de 5 o 10 años) con un mantenimiento mínimo.