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La oruga procesionaria y los perros

Una de las plagas más peligrosas, y a la que las mascotas como los perros son más sensibles, es la procesionaria del pino (conocida también como Thaumetopoea Pityocampa').

Este insecto, perteneciente a la familia de los lepidópteros, es quizá la plaga defoliadora más importante y virulenta de las coníferas mediterráneas. Está muy extendido en los pinares y zonas de abetos y cedros de toda Europa, también en España, y puede ser una gran amenaza para la salud de los perros si entran en contacto con algún ejemplar. 

Durante el invierno, la procesionaria se encuentra en la fase 3 de su ciclo biológico, es decir, su etapa de desarrollo. Este es el momento en el cual las orugas, además de crear sobre los árboles unos bolsones o nidos de seda que les sirven de refugio frente al frío, comienzan a desarrollar sus tricomas. 

Las tricomas son los finos pelos urticantes de los que se compone la procesionaria y cada ejemplar puede contener 500.000, son su peculiar mecanismo de defensa, pues actúan como dardos que se desprenden de su cuerpo cuando se sienten amenazadas. Contienen una toxina termolábil llamada Thaumatopina, una sustancia que causa picazón y puede generar reacciones alérgicas importantes a quien entre en contacto con ella. 

Por ese motivo, cuando paseamos por zonas verdes en las que avistamos nidos blancos y, por tanto, la presencia de procesionaria, debemos tener mucho cuidado y tener controlados a nuestros perros pues, , pueden terminar olfateando o incluso ingiriendo algún ejemplar, y sufriendo los consiguientes daños para su salud.

Cómo actuar si mi perro entra en contacto con una procesionaria

cómo actuar si mi perro entra en contacto con una procesionaria

Desde Rentokil hemos querido hablar con un experto para seguir algunas recomendaciones. Juan Antonio Aguado, director de la clínica veterinaria Montepríncipe, nos cuenta cómo actuar en aquellos casos en los que nuestra mascota entra en contacto con un ejemplar de procesionaria del pino.

Lo primero y más importante que debemos hacer es apartar a nuestra mascota de la zona de peligro y llevarla a un veterinario “lo antes posible”. Mientras tanto, el doctor aconseja lavar bien la zona afectada con agua templada -para desnaturalizar las toxinas-, pero sin frotar, evitando así que los pelos urticantes se inserten más aún en la mucosa.

También es importante enjuagar la cara, las patas y “cualquier parte que tenga saliva”. Para ello es recomendable usar guantes, ya que nuestra piel también puede sufrir irritaciones.

Reacciones más comunes

Según nuestro médico veterinario, estos son algunos de los signos que debemos tener en cuenta si creemos que nuestra mascota ha entrado en contacto, ha rozado o  lamido algún ejemplar de procesionaria o tricomas:

- Exceso de salivación. Esto se debe a la irritación que generan los pelos urticantes en la lengua y mucosa de la boca.

- Inflamación, erosiones y ulceraciones en la mucosa de la lengua. Según cuenta el propio veterinario, ha podido observar algún caso en el que a perros que han estado en contacto con una oruga “no les cabe la lengua en la boca a causa de la inflamación que provoca”. En este sentido, es de vital importancia acudir lo antes posible a un centro veterinario para evitar la necrosis de la zona que ha estado en contacto con la procesionaria. Para dar cuenta de la magnitud de los problemas que puede causar esta plaga, el médico veterinario recuerda “el caso de un perro que se metió en la boca un nido de procesionaria y perdió gran parte de la lengua, de los labios y de la trufa”.

- Inflamación de cara y labios.

- Vómitos. Se producen por la gastritis que provoca la ingesta de orugas o del exceso de la toxina thaumatopina.

- Dificultad para respirar, en casos en los que hay edema de laringe.

- Irritación ocular, edemas y úlceras de córnea.

- Decaimiento o pérdida de conciencia. Son algunas de las afecciones más graves que, incluso si hay complicaciones, pueden derivar en la muerte de la mascota.

En los casos más graves, las mascotas pueden sufrir un shock anafiláctico, caracterizados por un importante daño cardiovascular, con vasodilatación y un descenso brusco de la tensión arterial, como explicaAguado. “En esta situación, poco puede hacer el propietario, salvo acudir de urgencia a un centro veterinario, en donde le aplicarán dexametasona o metilprednisolona, por vía endovenosa, como parte del tratamiento”. 

Consejos para prevenir la exposición de nuestra mascota

procesionaria y perros

La mejor forma de prevenir que nuestra mascota entre en contacto con la procesionaria o sus pelos urticantes es evitar pasear por pinares en los meses de primavera, época en la que las orugas descienden por el tronco y se desplazan “en procesión” para enterrarse en el suelo.

Si nos aventuramos a recorrer estas zonas verdes, debemos extremar las precauciones para que ni nuestra salud ni la de nuestra mascota corra peligro.

Para ello, debemos asegurarnos de que no hay ejemplares de esta plaga cerca. Si divisamos los típicos bolsones blancos, debemos evitar tocar las orugas, sobre todo aquellas en las que se aprecie con claridad gran cantidad de pelillos urticantes; manteniendo vigilada a nuestra mascota y llevándola con correa en las zonas por las que veamos más evidencias de la plaga; e impedir que se acerque a la base de los troncos de los pinos para que no olfatee o ingiera alguna oruga.

Tratamientos contra la procesionaria

Para controlar la población de oruga procesionaria es necesario tomar medidas durante todo el año, y en función del estadio del ciclo biológico en el que se encuentren, aplicar el tratamiento más adecuado. Ante cualquier indicio de una posible infestación por orugas -por la presencia de posibles bolsones blancos de seda en los árboles- se debe recurrir a expertos profesionales y nunca tocar los nidos o aplicar remedios caseros.

Desde Rentokil llevamos a cabo distintos tipos de tratamientos muy efectivos, pero destacamos: 

- Endoterapia - Otoño: proceso muy poco agresivo para el medio ambiente por el que se inyecta a presión la cantidad óptima de un biocida en el tronco del árbol. Esta sustancia se incorpora a la savia natural del árbol y llega a las hojas de las que se alimenta la procesionaria del pino. Al introducir el biocida directamente en el sistema vascular de la planta, este se distribuye de forma homogénea por todo el pino.

Se trata de un tratamiento que se realiza una sola vez y es recomendable realizarlo entre mediados de noviembre y finales de diciembre, periodo en el que hay una disminución drástica en la tasa de resinación del pino. Tiene bajo impacto ambiental y reduce los riesgos para las personas y los animales. 

- Pulverización – Otoño/Invierno: En grandes masas de pinos en las cuales el control por trampeo o por endoterapia se hace inviable debido al coste que tendría, podemos acudir también a la aplicación de insecticida por pulverización tradicional.

- Anillos o collares – Invierno/Primavera:  Instalados en el perímetro del tronco desde principios de enero, que ayudarán de manera inocua para el entorno a atrapar a las orugas en su descenso o procesión desde la copa de los pinos hasta el suelo. De esta manera se evita que las orugas en su 5º estadio del ciclo, con sus miles de pelos urticantes, alcancen el suelo y supongan un peligro para perros, gatos y nosotros mismos.

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