© 2026 Rentokil Initial plc está sujeto a las condiciones legales establecidas Declaración Legal.
La hormiga loca (Paratrechina longicornis) es una especie exótica vagabunda incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Presenta los siguientes rasgos anatómicos:
Un jardín, una cocina y una sala de calderas parecen lugares muy diferentes. Sin embargo, cada uno puede ofrecer algo que la hormiga loca necesita: alimento, humedad o un lugar protegido donde anidar.
En los jardines, puede encontrar refugio bajo piedras o entre la hojarasca, además de alimentarse de la melaza que producen pulgones y cochinillas. Desde el exterior, también puede acceder al edificio por grietas y pasos de instalaciones.
En cocinas y almacenes, los restos de comida, las bebidas azucaradas y la humedad pueden atraerla. Su presencia en estas áreas requiere especial atención por el riesgo de contaminación de los alimentos.
En las salas de calderas y otras zonas técnicas, las cavidades, los conductos y los espacios templados y protegidos pueden servirle de refugio.
La clave está en no fijarse únicamente en el punto donde vemos las hormigas: el lugar donde buscan alimento y el lugar donde anidan pueden ser distintos. Por eso, para diseñar un control eficaz, conviene inspeccionar tanto el interior como el exterior del hotel.
Los pulgones y las cochinillas de las plantas ornamentales le dan melaza de forma constante. Por eso el jardín funciona como un foco permanente desde el que la hormiga vuelve a entrar en el edificio una y otra vez.
Restos de comida, zumos, azúcares y humedad. Aquí el riesgo deja de ser solo de imagen: puede llevar microorganismos de los residuos a los alimentos, provocar pérdidas de materia prima y generar incumplimientos del APPCC.
No soporta el calor directo, pero anida en las zonas templadas que rodean a los equipos calientes. La acumulación de hormigas y restos en cuadros eléctricos y automatismos puede causar cortocircuitos y averías de climatización.
Si fumigas la cocina, la colonia se divide y se traslada a otro nido de la red.
Si limpias el jardín pero no sellas, la hormiga sigue entrando por pasos de tuberías y cables.
Si no controlas los pulgones, la colonia tiene comida asegurada todo el año.
La solución pasa por un plan de Control Integrado de Plagas (CIP) que conecte las tres zonas.
1. Diagnóstico. Inspección del interior (rodapiés, falsos techos, motores de frío, conductos de agua caliente) y del exterior (perímetro, arquetas, plantas con pulgones) para trazar las rutas desde el jardín hasta el edificio.
2. Exclusión e higiene. Sellado de grietas y pasos de instalaciones, limpieza inmediata de derrames de azúcar y control de pulgones y cochinillas en los jardines.
3. Monitoreo. Cebos de control colocados cada 3 metros aproximadamente y revisados a los 20 minutos, con esta escala:
| Nivel de infestación | Hormigas en el cebo |
|---|---|
| Sin infestación | 0 individuos; ausencia total de hormigas en el cebo |
| Infestación pequeña | De 1 a 5 hormigas; poco grado de ocupación |
| Infestación media | De 6 a 15 hormigas; grado de ocupación regular |
| Infestación grande | De 16 a 50 hormigas; alto grado de ocupación |
| Infestación crítica | Más de 50 hormigas; el cebo está lleno |
👉 Si más de la mitad de los puntos dan "Alto" o "Lleno", activamos una intervención intensiva.
4. Cebo en gel de acción retardada. el gel no repele a las hormigas y actúa con retraso: las obreras se lo comen, vuelve al nido y lo reparte boca a boca (trofalaxia) con larvas y reinas. Así llega a nidos que ninguna pulverización alcanza. En las zonas con clientes o mascotas se usan estaciones selladas, sin olores ni partículas en el aire, por lo que no hay necesidad de cerrar zonas.
Un error muy común en hostelería es pensar que las hormigas son un problema exclusivo del verano y que desaparecen con la llegada del frío. En el caso de Paratrechina longicornis, la colonia simplemente cambia de hábitos y de ubicación según la época del año, por lo que la estrategia técnica debe adaptarse a cada estación.
En primavera, con la subida de las temperaturas, la actividad exterior se reactiva. Es el momento clave para revisar los jardines, frenar la proliferación de pulgones y sellar accesos antes de que las obreras comiencen a explorar el interior del edificio.
Durante el verano, la plaga alcanza su pico de actividad, coincidiendo con la máxima ocupación del hotel. La abundancia de comida en terrazas, piscinas y bufés atrae a las hormigas hacia las zonas nobles, por lo que el monitoreo debe ser continuo y los cebos deben reponerse en cuanto se consuman.
En otoño, cuando bajan las temperaturas exteriores, las hormigas inician un movimiento de repliegue hacia el interior. Buscan refugio en falsos techos, galerías técnicas y pasos de tuberías, por lo que es la época de reforzar los sellados perimetrales e intervenir en esas zonas ocultas.
En invierno, aunque los clientes ya no las vean en pasillos ni habitaciones, la colonia puede mantenerse activa en espacios interiores con condiciones favorables, como salas de calderas, lavanderías y cocinas centrales, esperando la siguiente primavera para volver a expandirse si no se realiza un mantenimiento preventivo.
Porque la hormiga loca puede buscar comida hasta a 30 metros de su nido, y sus colonias tienen muchos nidos conectados entre el exterior y el interior
Evitan las superficies de más de 50 °C, pero anidan en las zonas templadas y protegidas que hay alrededor de tuberías y equipos
La pulverización no llega a las reinas y hace que la colonia se divida en nuevos nidos
No tiene aguijón. Podría morder y lanzar ácido fórmico, pero no es agresiva con las personas
Sí. Su acumulación en cuadros eléctricos puede provocar cortocircuitos y averías
El jardín, la cocina y la sala de calderas parecen problemas distintos, pero para la hormiga loca son una misma red de comida, humedad, calor y refugio. Entender esa conexión es el primer paso para controlarla: hay que cortar la melaza fuera, sellar los pasos y usar cebos que lleguen hasta las reinas.