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En Europa, la seguridad alimentaria se rige por una compleja combinación de normativas legales y normas de seguridad comerciales "voluntarias" (se dan por sentadas). Esta combinación garantiza que los alimentos se produzcan, procesen y distribuyan de forma segura, siguiendo la estrategia F2F (del inglés Farm to Fork, que se podría traducir a "desde la granja a la mesa").
No es posible vender alimentos legalmente en Europa que no cumplan los requisitos del Reglamento (CE) n.º 178/2002 (Legislación alimentaria general) y del Reglamento (CE) n.º 852/2004 (Higiene). Estas normativas establecen la obligatoriedad del sistema HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control).
El Pacto Verde, una estrategia de sostenibilidad de Europa de 2019, tiene como objetivo convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro, obligando a los legisladores y a las normas privadas a dar prioridad a la sostenibilidad. Una consecuencia directa de ello ha sido una interpretación más estricta del Reglamento (CE) n.º 852/2004. El anexo II exige que las plagas «se controlen».
La realidad es que, normativas y concienciación ambiental, están fomentando la implementación de soluciones que eviten la aplicación de químicos apostando por un control integrado de plagas (CIP), con el fin de alinearse con el objetivo de reducir en un 50% el uso de biocidas.
Sobre esta base jurídica se asientan las normas comerciales reconocidas por la Iniciativa Global para la Seguridad Alimentaria (GFSI).
Aunque estas normas son técnicamente voluntarias, en la práctica se vuelven casi obligatorias para aquellos fabricantes de productos alimenticios que aspiran a ser proveedores de los principales minoristas a nivel mundial. Estas regulaciones se incluyen en:
En 2022 y 2023 se publicaron actualizaciones de las BRCGS e IFS Food con el fin de alinearlas con los objetivos del Pacto Verde, dando prioridad a la control integrado de plagas (CIP) frente a los tratamientos químicos.
Aunque ambas cuentan con el reconocimiento mundial de la GFSI, sus enfoques en materia de control de plagas, especialmente en lo que respecta a la presentación de informes, presentan diferencias significativas.
Comprender las actualizaciones de estas normas y las diferencias entre ellas es fundamental para superar las auditorías. Rentokil cuenta con la experiencia y los conocimientos necesarios para proteger tu marca y garantizar que los servicios de control de plagas que prestamos in situ cumplan con los requisitos específicos de cada regulación.
Hemos preparado una checklist para que los responsables de control de calidad evalúen su grado de preparación para cumplir con los requisitos de las auditorías BRCGS e IFS
En agosto de 2022, BRCGS publicó la novena edición de su Norma Global de Seguridad Alimentaria. Aunque no se tocaron los pilares fundamentales del tratado, sí se reforzó considerablemente el énfasis en la cultura de la seguridad alimentaria, proporcionando un marco claro para la gestión de la seguridad, la integridad, la legalidad y la calidad de los productos.
Aunque muchas cláusulas se mantuvieron sin cambios, los cambios más importantes para los responsables de calidad se produjeron en estas cuatro áreas:
Los centros deben contar con un plan claro que incluya actividades definidas, un calendario y una evaluación formal de la eficacia con la que se está aplicando dicha cultura en todos los niveles del personal.
Esta fue una de las actualizaciones técnicas más importantes. Ahora, los equipos deben cumplir unos requisitos de diseño higiénico más estrictos. Los equipos de control de plagas (como los insectocaptores o las estaciones cebo) deben ser fáciles de limpiar y colocarse de manera que no supongan un riesgo de contaminación.
Se hace mucho más hincapié en el análisis de las causas raíz (RCA). Ahora, los auditores buscan una investigación más profunda, al estilo de los «5 porqués», para detectar cualquier tendencia en las no conformidades, en lugar de limitarse a incidentes aislados.
Si bien el control de plagas siempre ha sido una piedra angular del BRCGS, esta edición cambia las "reglas del juego", pasando de obligar a «contar con un contrato de control de plagas» a «demostrar un sistema proactivo de control integrado de plagas».
Esto incluye el análisis obligatorio de tendencias (cláusula 4.14.2) y el uso de los datos de tendencias para generar un análisis de causas raíz (RCA). Si en un área específica se observa un pico de actividad (incluso si está por debajo de un umbral crítico), debe documentar la investigación y las medidas preventivas adoptadas.
Esta versión 8 de IFS Food pasó a ser obligatoria para todas las evaluaciones a partir del 1 de enero de 2024. Mientras que la anterior versión se centró en la armonización con los criterios de referencia de la GFSI de 2020, la versión 8 se diseñó para agilizar el proceso de auditoría, reforzar la cultura de la seguridad alimentaria y ajustarse más a los nuevos principios generales de higiene alimentaria del Codex Alimentarius.
La actualización ha introducido varios cambios en la forma de evaluar una planta de producción alimentaria. Al igual que con la BRCGS, la IFS Food refleja la tendencia mundial hacia el control integrado de plagas y la transparencia digital.
Concede más importancia a la evaluación de riesgos específica del lugar. No es posible contar con un plan «genérico» de control de plagas. El sistema de seguimiento (número de trampas, tipo de cebo, frecuencia de las visitas) debe estar justificado explícitamente mediante una evaluación de riesgos que tenga en cuenta el alimento concreto que se produce y el entorno circundante.
La norma IFS V8 aclara quién puede realizar las inspecciones. Si la planta recurre a un proveedor de servicios externo (como Rentokil), el contrato debe definir claramente las responsabilidades y las cualificaciones técnicas de la persona que presta el servicio. Si la planta lo hace con personal propio, la formación debe ser sólida y estar documentada.
El análisis de tendencias ya no es un informe estático que se elabora al final del año. Ahora, el sitio debe supervisar las tendencias de forma continua. Si dichas tendencias muestran un aumento de la actividad, deben ponerse en marcha medidas correctivas de inmediato. Aquí es donde myRentokil resulta esencial, ya que proporciona datos de tendencias en tiempo real que satisfacen el requisito de «continuidad».
La norma refuerza el vínculo entre el control de plagas y la infraestructura de la planta. Ahora, los auditores relacionarán directamente la presencia de plagas con fallos estructurales. Por ejemplo, ante la captura de un roedor, se exigirá un registro de mantenimiento que acredite la reparación del punto de entrada bajo el protocolo CAPA.
En Rentokil, somos conscientes de la presión que estas normas actualizadas suponen para los productores y fabricantes de alimentos españoles. Las modificaciones introducidas en ambas normas reflejan un claro cambio, pasando de un simple cumplimiento a un control integrado de plagas (CIP) más proactiva, cuantificable, sofisticada y basada en datos.
Esto implica una supervisión continua, un análisis de tendencias en tiempo real y una relación proactiva entre los resultados del control de plagas y la integridad y el diseño del edificio, lo que hace que los expedientes en papel se estén convirtiendo en un lastre. Nuestro portal online de plagas myRentokil está diseñado teniendo en cuenta que es una herramienta a enseñar en una auditoría.
En el caso de BRCGS, ofrece un registro de auditoría organizado y de acceso inmediato con toda la información que necesita un auditor. En el caso de IFS, genera informes de tendencias personalizables, gráficos y análisis de datos. Nuestros biólogos de campo están capacitados para llevar a cabo los análisis de causas raíz necesarios, lo que garantiza que sus registros de CAPA sean sólidos y se basen en pruebas.
Tanto si necesitas un registro documental minucioso como si necesitas informes de datos convincentes, Rentokil se asegura de que tu documentación sobre el control de plagas esté siempre lista para una auditoría