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Cuando un cliente llama a una empresa de control de plagas, el principal objetivo es erradicar la plaga. Si, además, el problema está relacionado con objetos de alto valor artístico, histórico o sentimental, la eficacia del tratamiento tiene que ser absoluta. Sin embargo, en determinados tratamientos, existen riesgos colaterales que pueden afectar a los materiales, mercancías u objetos infestados.
Un ejemplo son los tratamientos aplicados en la madera. Existen biocidas de uso frecuente para proteger madera de posibles infestaciones que son muy eficaces. Sin embargo, su uso debe ser cuidadosamente evaluado en función del objeto que se vaya a tratar. Mientras en maderas limpias, como vigas o estructuras, se conseguirá el resultado esperado, en maderas ornamentales, pintadas o modeladas, pueden causar daños irreversibles como decoloración, agrietamiento o alteraciones en la textura.
Otro método utilizado es la fumigación, que consiste en exponer los materiales a gases tóxicos, como la fosfina. Este sistema, aunque garantiza eliminar al insecto en cualquiera de sus fases, también supone riesgos para el material. Además, se trata de un tratamiento que requiere medidas de seguridad muy altas (hay que determinar con mucha precisión el tipo de gas a utilizar y su concentración) y que no se puede llevar a cabo en cualquier instalación.
En Rentokil hemos desarrollado una alternativa para eliminar las infestaciones utilizando gases inertes. El empleo de estos gases, en concreto el nitrógeno, no afecta a los objetos tratados y permite una manipulación segura al no ser tóxico.
Los tratamientos CAT consisten en la creación de un ambiente controlado dentro de un espacio cerrado, alterando la composición del aire presente. Se introduce una mezcla de gases inertes, como nitrógeno o dióxido de carbono, desplazando el oxígeno y creando una atmósfera letal para las plagas de insectos en todas sus etapas de desarrollo.
Son varias las razones por las que es una buena decisión apostar por un tratamiento CAT.
Eficacia total: esta técnica es capaz de acabar con todos los insectos y en todas sus etapas de desarrollo, eliminando la plaga completamente.
Seguridad para tus bienes: es un tratamiento que garantiza la integridad de materiales sensibles como pinturas, textiles, maderas y metales. Además, evita la decoloración, el agrietamiento y otros daños causados por los biocidas o la fumigación.
Penetración profunda: alcanza todas las zonas de difícil acceso, tejidos, muebles y obras de arte complejas.
El CAT es un tratamiento muy extendido para la protección de patrimonio. Museos y archivos de todo el mundo han recurrido a esta técnica en algún momento para tratar piezas sensibles, ya que es la mejor solución para erradicar la plaga sin consecuencias para la superficie tratada. Pero el CAT es perfecto también para tratar mobiliario, colecciones personales, textil histórico o cualquier otro objeto de valor artístico, histórico o personal que esté afectado por algún tipo de plaga.
Para más información puedes visitar nuestro centro de excelencia de fumigación y calor, donde te podremos asesorar en el mejor tratamiento que se adapte a tus circunstancias.