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Los tratamientos de calor en productos almacenados

Las plagas siempre han sido un reto para la conservación de alimentos. Los tratamientos de calor han emergido como una solución eficaz y sostenible para el control de plagas en instalaciones de procesamiento y almacenamiento de alimentos.

En la industria alimentaria, mantener un entorno libre de plagas es crucial para garantizar la seguridad y la calidad de los productos. Los tratamientos de calor han emergido como una solución eficaz y sostenible para el control de plagas en instalaciones de procesamiento y almacenamiento de alimentos.  

El uso de tratamientos de calor para el control de plagas no es una novedad; de hecho, ya en el antiguo Egipto se aprovechaba la exposición al sol para proteger el grano de insectos y hongos.

Sin embargo no fue hasta que, por el uso generalizado de pesticidas en el siglo XX, se plantean reticencias a la liberación de sustancias químicas en el medio ambiente. La publicación de "Primavera silenciosa" en 1962 alertó sobre los peligros de los biocidas, y se empezaron a buscar alternativas más seguras y sostenibles.

En la actualidad, el control de plagas mediante tratamientos de calor ha evolucionado y se ha perfeccionado, convirtiéndose en una alternativa efectiva y sostenible frente al uso de biocidas.

¿Por qué el calor como método de control de plagas?

El abuso de biocidas ha generado múltiples problemas a lo largo del tiempo, incluyendo la resistencia de las plagas, la acumulación de residuos en el medioambiente y la exposición a productos químicos peligrosos. Los tratamientos de calor suponen una alternativa sin estos inconvenientes.

  • 100% libre de biocidas

  • Eficaces en todos los estadios de los insectos, desde huevos hasta adultos

  • Sin efectos de resistencia, ya que el calor actúa de forma física sobre los organismos

  • Sin peligrosidad ni residuos para personas o alimentos

  • Compatible con la industria alimentaria, sector hotelero, residencias y viviendas

¿Cómo funciona un tratamiento de calor?

El sistema de un tratamiento de calor se basa en tres fases:

  1. Fase de calentamiento: elevamos lentamente la temperatura hasta alcanzar entre 50 y 60ºC. Esto permite eliminar insectos en todos sus estados evolutivos sin dañar estructuras o maquinaria.

  2. Fase de mantenimiento: mantenemos la temperatura durante 10-40 horas para garantizar la penetración del calor en todas las zonas, incluyendo grietas y espacios ocultos.

  3. Fase de enfriamiento: una vez finalizado el tratamiento, descendemos gradualmente para evitar daños en los materiales tratados.

Este proceso garantiza la eliminación de insectos, ácaros, hongos y mohos sin necesidad de recurrir a productos químicos.

Ventajas frente a otros tratamientos

Comparado con los métodos tradicionales, el tratamiento de calor presenta múltiples beneficios:

  • No genera resistencias, a diferencia de los insecticidas químicos

  • Máximo poder de penetración, alcanzando zonas difíciles

  • Seguro para personas y productos, sin necesidad de esperar plazos de seguridad

  • Acceso inmediato a las zonas tratadas, sin interrupciones en la producción

  • Compatible con normativas de la industria alimentaria

  • Menor consumo energético y mayor eficiencia

Aplicaciones del tratamiento de calor

  • Industria alimentaria: tratamiento de almacenes, fábricas y silos para eliminar plagas sin afectar la producción.

  • Sector hotelero: eliminación de plagas en habitaciones y áreas comunes sin utilizar productos químicos.

  • Residencias y viviendas: desinsectación de espacios sin riesgo para los ocupantes.

  • Otras industrias: fábricas, naves y almacenes donde el uso de biocidas no es viable.

Limitaciones y consideraciones

A pesar de sus numerosas ventajas, el tratamiento de calor también presenta algunas limitaciones:

  • No puede aplicarse directamente sobre productos almacenados o en proceso de producción.

  • No es apto para espacios sin hermetizar, ya que el calor podría dispersarse y reducir la eficacia del tratamiento.

Seguridad y control del proceso

Para garantizar un tratamiento eficiente y seguro, debemos contar con tecnología avanzada, incluyendo sensores de temperatura distribuidos en toda la zona tratada, sistemas de regulación automática y maquinaria certificada, evitando riesgos de explosión en entornos con presencia de polvo de harina o grano.

En Rentokil utilizamos la tecnología patentada de ThermoNox®, que consiste en aplicar calor con calefactores especiales para elevar lentamente la temperatura de un área (como un secadero, un almacén, un silo o una habitación) hasta alcanzar un rango de entre 50 y 60 ºC.

Esta temperatura se mantiene durante un período de tiempo que puede variar de 10 a 40 horas, dependiendo del espacio, para asegurar que el calor penetre en todas las zonas, incluso en grietas, equipos y espacios ocultos.

En definitiva, los tratamientos de calor son una  alternativa eficaz y sostenible para el control de plagas en productos almacenados. Su capacidad para eliminar insectos en todos sus estadios sin generar residuos ni resistencias lo convierte en una solución innovadora para industrias que buscan métodos más seguros y ecológicos.

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