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Mucha gente cree que cuando llega el frío y las bajas temperaturas, las plagas desaparecen. ¡Pero la verdad es que muchas no solo sobreviven, sino que buscan refugio en el interior de los edificios!
En España, el descenso térmico actúa como un catalizador que impulsa a diversas plagas a buscar entornos cálidos, secos y con acceso a recursos, convirtiendo hogares, empresas y almacenes en refugios ideales para su hibernación y reproducción.
Por ello, la gestión profesional de plagas en esta estación es tan crucial como en cualquier otra época del año.
Esta es una lista de las plagas más activas durante el invierno en España, detallando su presencia y el tipo de problemas que pueden causar:
Con la llegada del frío, los roedores buscan refugio en interiores, como viviendas, almacenes y locales comerciales, donde encuentran calor y alimento. Son una de las plagas más comunes en invierno.
Pueden causar daños estructurales al roer cables eléctricos (con el consiguiente riesgo de incendios), tuberías y aislamiento. Además, transmiten enfermedades a través de sus excrementos, orina y mordeduras, como la leptospirosis, la salmonelosis y el hantavirus, lo que los convierte en una grave amenaza para la salud pública.
Si bien su actividad puede disminuir, las cucarachas no hibernan. Especies como la cucaracha alemana (Blattella germanica) son extremadamente resistentes y se adaptan perfectamente a los ambientes interiores con calefacción.
Buscan refugio en cocinas, baños y áreas de almacenamiento, donde las condiciones de temperatura, humedad y disponibilidad de alimento son óptimas. Una infestación de cucarachas en invierno es un indicativo de un problema persistente que requiere una intervención profesional para ser erradicado de raíz.
Las chinches de cama (Cimex lectularius) son plagas que no se ven afectadas por la estacionalidad, ya que su hábitat principal son los dormitorios humanos. Si hay menos chinches es por la menor cantidad de turistas que se desplazan, pero estas sobreviven y se reproducen en colchones, cabeceros y otros muebles, alimentándose de la sangre de sus huéspedes
Esta plaga es particularmente común en el sector turístico, pero también afecta a hogares, y su control exige protocolos rigurosos y especializados.
Las termitas son insectos xilófagos cuya actividad depende de la temperatura ambiental. En invierno, su comportamiento se vuelve más discreto, pero no cesa. Continúan consumiendo la madera en el interior de las estructuras, lo que dificulta su detección.
A menudo, cuando se localiza una plaga de termitas en invierno, los daños ya son considerables. Un tratamiento preventivo o correctivo temprano es vital para proteger la integridad de las edificaciones.
Arañas: muchas especies de arañas buscan refugio en el interior de los edificios para escapar del frío, instalándose en rincones y sótanos. Aunque la mayoría no son peligrosas, su presencia masiva puede ser molesta y requerir control.
Hormigas: aunque son más activas en verano, algunas especies de hormigas pueden buscar fuentes de alimento dentro de los hogares durante el estación fría, infiltrándose por pequeñas grietas.
Polillas: las polillas de la ropa y de los alimentos son una molestia común en invierno, ya que buscan refugio en armarios y despensas para depositar sus huevos, dañando tejidos naturales y contaminando alimentos almacenados.
La gestión de plagas en invierno no debe subestimarse. Las plagas que no hibernan son una amenaza constante que requiere una vigilancia y acción proactivas. Para mitigar los riesgos de infestación, se recomienda:
Sellar todas las posibles entradas: grietas en paredes, agujeros en tuberías y huecos alrededor de ventanas y puertas.
Mantener una higiene rigurosa, especialmente en cocinas y áreas de almacenamiento.
Almacenar alimentos en recipientes herméticos para evitar atraer insectos y roedores.
Realizar inspecciones periódicas, especialmente en zonas poco transitadas como sótanos o desvanes.
Ante cualquier indicio de plaga, la intervención de un profesional es fundamental. Los expertos en control de plagas disponen de las herramientas y el conocimiento técnico necesario para identificar las especies, localizar su origen y aplicar tratamientos eficaces y seguros, garantizando la protección de la salud y el patrimonio.