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A menudo pasamos por alto el impacto empresarial que supone la presencia de avispas en un negocio, pero pueden causar pérdidas económicas, interrupciones operativas y riesgos para la salud para empleados, visitas o clientes.
La alimentación de las avispas varía a lo largo del ciclo vital de su colonia. Al principio, buscan proteínas para alimentar a sus larvas. Más tarde, cuando las larvas maduran, las avispas adultas pasan a consumir azúcares para obtener energía.
Esto explica por qué las avispas son más visibles y molestas a finales de verano, cuando se sienten atraídas por los alimentos y bebidas dulces. Esta búsqueda las pone en contacto directo con los humanos cuando comemos o bebemos al aire libre en los meses de verano, y esta interacción es desagradable y molesta.
Además, las avispas suelen anidar en el suelo, lo que supone un riesgo para los animales domésticos y preocupa a los dueños de mascotas, que podrían evitar las zonas al aire libre donde abundan las avispas.
Hay que recalcar que no todas las especies de avispas son agresivas, pero las que lo son, suelen habitar en zonas urbanas.
También pueden ser un problema importante para los centros de producción de alimentos, sobre todo en los que procesan azúcares y otros hidratos de carbono, donde pueden contaminar los productos y aumentar los residuos.
Teniendo en cuenta todo esto, es evidente la necesidad de que las empresas empleen estrategias para disuadir a las avispas de sus instalaciones.
La vigilancia de las poblaciones de avispas es especialmente necesaria a finales de verano y principios de otoño, cuando las avispas están más activas y las poblaciones alcanzan su máximo tamaño. Sin embargo, las medidas de control son útiles siempre que se realicen actividades al aire libre.
Pero controlar la presencia de avispas en el exterior de un negocio supone un gran reto, al tratarse de un gran espacio no cerrado, lo que dificulta cubrir todos los posibles lugares de anidamiento y actividad de las avispas.
Además, los cambios del entorno, como la vegetación o las condiciones meteorológicas, complican aún más los esfuerzos de vigilancia. Esto significa que las empresas necesitan aplicar estrategias integrales y adaptables para hacer un trabajo eficaz.
Las trampas siempre han sido un recurso habitual para intentar reducir la población de avispas en espacios exteriores sin recurrir a biocidas. Quién no ha visto una botella agujereada colgada de una cuerda alguna vez. Pero resulta muy complicado saber la verdadera efectividad de estos métodos.
Generalmente colores intensos, en particular el rosa.
Unos investigadores de la Universidad Agrícola de Atenas colocaron trampas de color rosa, amarillo y blanco cerca de los colmenares. Los resultados mostraron que las trampas rosas eran significativamente las más atractivas para las avispas, más que las amarillas o las blancas.
En Rentokil llevamos observando varias décadas las temporadas de avispas en todo el mundo, probando diferentes estilos y colores de trampas para encontrar la mejor solución y reducir el uso de trampas desechables, además de eliminar drásticamente el número de avispas en las instalaciones de nuestros clientes.
También hemos observado que las avispas se sienten más atraídas por las superficies brillantes que por las que tienen texturas más apagadas y, con toda esta información hemos desarrollado una solución que aborda un reto tan difícil como el del control de avispas en exteriores para ayudar a las empresas a mantenerlas alejadas de sus instalaciones.
EcoCatch es la solución perfecta para reducir la presencia de avispas en zonas al aire libre, garantizando un entorno más seguro y cómodo para empleados y clientes.
La solución está diseñada para quienes necesitan gestionar y controlar eficazmente las poblaciones de avispas en el exterior. Esto incluye restaurantes, bares, hoteles, zonas residenciales y, en definitiva, cualquier lugar con espacios de cara al público que se encuentren al aire libre.
Ecocatch es una trampa cúbica de color rosa que contiene un líquido con un aroma dulce para atraer a las avispas, aprovechando su predilección por las sustancias azucaradas. Esta combinación de señales visuales y olfativas atrae a las avispas a la trampa, que en su diseño cuenta con unos agujeros de entrada pero no de salida una vez la avispa se haya adentrado el la trampa. La superficie es opaca, por lo que no se ven las avispas capturadas
Nuestros técnicos están formados para garantizar que EcoCatch se instale en lugares estratégicos para maximizar el ratio de capturas. Además, realizarán un mantenimiento y una revisión periódicos para garantizar que la trampa siga siendo funcional y eficaz.