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Cuando llega el frío, es común ver que las avispas parecen desaparecer. Los jardines ya no están llenos de zumbidos y los nidos que vimos durante el verano parecen vacíos y abandonados. Esto nos lleva a una pregunta muy frecuente: ¿qué pasa realmente con las avispas en invierno?
La respuesta es que la gran mayoría de la colonia muere. Solo una figura clave sobrevive para asegurar el futuro: la reina avispa.
A medida que las temperaturas bajan y los días se acortan a finales del otoño, el ciclo de vida de una colonia de avispas llega a su fin. Las avispas obreras y los machos mueren con las primeras heladas, dejando el nido completamente vacío. Estos nidos de avispas, hechos de una mezcla de madera masticada y saliva, se convierten en simples estructuras abandonadas que no volverán a ser utilizadas.
Mientras el resto de la colonia perece, la reina avispa recién fecundada busca un lugar seguro para hibernar. A diferencia de las obreras, ella tiene la capacidad de sobrevivir a las bajas temperaturas. Sus refugios preferidos son sitios protegidos y oscuros, como grietas en las paredes, troncos de árboles, cobertizos o desvanes.
Durante este período, su metabolismo se ralentiza al máximo. Sin embargo, no todo es un camino fácil para la reina, ya que puede convertirse en presa de depredadores o, si el clima es inestable, puede despertar de su hibernación antes de tiempo y morir de hambre o frío.
Cuando el clima empieza a calentarse en primavera, la reina que ha logrado sobrevivir emerge de su escondite. Su misión es simple pero crucial: encontrar un nuevo lugar para construir un nido de avispas y empezar una nueva colonia. Es importante destacar que las avispas nunca reutilizan un nido viejo, principalmente porque podría estar lleno de avispas muertas y patógenos.
La reina, trabajando sola, comienza a construir las primeras celdas del nuevo nido y pone sus primeros huevos. Una vez que las primeras avispas obreras nacen y maduran, ellas se encargan del mantenimiento, la expansión del nido y la búsqueda de alimento, permitiendo que la reina se dedique exclusivamente a la reproducción. Así, el ciclo se repite, y una nueva colonia de avispas vuelve a prosperar.
Si encuentras un nido de avispas en tu propiedad a principios de la primavera, es casi seguro que se trata de uno nuevo. La detección temprana es clave para gestionar la situación.