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Legionelosis: vías de contagio y síntomas

Con la llegada del invierno, las temperaturas extremas nos llevan a pasar mucho tiempo en espacios cerrados, entornos propicios para la propagación de infecciones respiratorias como la legionelosis y enfermedades gastrointestinales.

Las últimas semanas hemos leído cómo en dos residencias de ancianos de Zaragoza y Huesca se han producido brotes de gastroenteritis y legionelosis, respectivamente, que han dejado decenas de afectados y han llevado a las autoridades a abrir una investigación y expediente.

Por otra parte, la semana pasada se les prohibió ducharse a los trabajadores del aeropuerto de Loiu, en Bilbao, tras hallar la bacteria de Legionella en un calentador que da servicio al baño de los empleados.

La acción contra los brotes de legionelosis pasa por reconocer en qué consiste la Legionella, cuál es su forma de contagio, sus síntomas y su tratamiento. Desde Rentokil Initial nos hemos propuesto responder a vuestras inquietudes y aclarar muchas de vuestras dudas sobre esta bacteria acuática. ¡Empezamos!

¿Es realmente una bacteria?

Sí, y tiene forma de bacilo, con tamaños que van de las 0,5 a 0,7 micras de ancho por 2 a 20 micras de largo. Suele vivir y multiplicarse en entornos controlados entre los 20 y los 45 grados.

Como se trata de una bacteria acuática, es común que llegue a redes de distribución urbanas como instalaciones de agua sanitaria, torres de refrigeración, sistemas de riego o incluso piscinas. En estos espacios se reproduce y entra en contacto con las personas, aunque causa enfermedades solo si el agua es pulverizada e inhalada.

Formas de contagio.

La legionelosis se transmite por vía aérea a partir de la inhalación de agua contaminada pulverizada o en aerosol, siempre que la cantidad de bacteria en el agua sea elevada.

Hay una mayor incidencia de desarrollo de legionelosis en pacientes con enfermedades previas o personas de edad avanzada, pero en ningún caso ocurre contagio de persona a persona o por ingestión del agua contaminada.

Síntomas.

Suelen presentarse dos variantes de patología:

  1. Neumonía, legionelosis o enfermedad del legionario: que incluye fiebre, tos, escalofríos, dolor de cabeza y muscular. Suele incubarse entre 2 y 10 días y puede llegar a ser mortal si no se trata a tiempo.
  2. Fiebre de Pontiac: fiebre acompañada de dolores musculares, articulares y tos. Suele tratarse fácilmente con antibióticos.

Tratamiento contra la Legionella.

En 2018 el Parlamento Europeo propuso medidas para mejorar la calidad del agua potable que llega a los hogares y negocios para controlar la Legionella y contribuir a evitar la propagación de la enfermedad.

Los sistemas de agua fría o caliente, las fuentes ornamentales, los sistemas de riego por aspersión, los humidificadores de aire, las torres de refrigeración, los jacuzzis, los vehículos de limpieza urbana y los túneles de lavado de coches, entre otros, deben ser tratados y revisados con cierta regularidad para evitar que se conviertan en focos de infección.

Estas revisiones deben ser efectuadas por profesionales experimentados en control de la bacteria que puedan tanto detectar una epidemia como proceder a erradicarla.

Desde Rentokil Initial contamos con el personal especializado, al tiempo que le ofrecemos una formación específica actualizada con las últimas novedades en mantenimiento de instalaciones en hoteles, centros deportivos, edificios públicos, centros sanitarios y comunidades de vecinos, entre otros ámbitos.

Lo primero que hacemos es un estudio de las instalaciones de riesgo para diagnosticar el problema con base en guías de evaluación.

Tras detectar el riesgo, desde Rentokil Initial se crea un Programa de Mantenimiento y Autocontrol, que toma en cuenta todas las medidas que se deben tomar, entre las cuales destacan:

  1. La creación de un ambiente hostil modificando la temperatura del agua, la cantidad de cloro y realizando purgas en el sistema
  2. La eliminación de los microorganismos que conforman la biocapa de la cual se alimenta la Legionella. Esto se logra eliminando y evitando los depósitos de cal, las incrustaciones y lodos.
  3. Aplicar otros tratamientos previstos en el Real Decreto 865/2003, que incluye los protocolos y las medidas higiénico-sanitarias necesarias para la prevención y el control de Legionella.

¿Tienes más dudas? ¿Quieres mantener libre de Legionella a tu empresa? No dudes en contactarnos.

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