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La guerra contra la invasión de roedores comienza en Híspalis
Hartos de convivir obligatoriamente con ratas y con el miedo a que la salud estuviera expuesta al peligro que supone una plaga de roedores, estos sevillanos decidieron compartir en la Red su insalubre realidad diaria. Así, bajo el título ‘Nos invaden en San Jerónimo’, dieron a conocer sus problemas con estos bichos de alcantarilla. Y es que a nadie nos gustaría pisar por donde corretean los malafamados roedores.
Ahora bien, no valieron ni las firmas que se recogieron en San Jerónimo, ni la campaña difundida en redes. Las ratas no entienden de burocracia ni del poder de las nuevas tecnologías, así que allí han continuado, vagando a su libre albedrío y sin compadecerse de las personas que desean su marcha.
No es cuestión de soberanía territorial, sino de salubridad. Las ratas pueden transmitir infecciones como la salmonella y la enfermedad de Weil (leptospirosis). Por lo que su peligro para la salud es más que importante. Además, la presencia de estos roedores podría dañar productos almacenados, edificios y contaminar alimentos. No es una cuestión baladí y, por ello, los expertos en extinción de plagas de Rentokil recomiendan actuar con rotundidad. Los raticidas domésticos son una forma barata de acabar con las ratas, pero se necesita un plan de desaratización para mantener lejos de nuestras vidas a los roedores para siempre.
Desde Rentokil también nos dan algunas pistas para dilucidar la posible llegada de ratas a nuestros hogares, negocios o ciudades:
Atendiendo a estas recomendaciones es fácil detectar a las ratas con antelación para actuar contra ellas y evitar daniñas y peligrosas plagas.
Etiquetas: desratizacion, ratas, roedores
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